EN EL AMBITO COLOMBIANO: La incapacidad del Estado para ofrecer condiciones mínimas que permitan el desarrollo humano a sus ciudadanos, la falta de oportunidades para generar proyectos de vida, las condiciones socioeconómicas, el conflicto armado interno, la debilidad del sistema jurídico, han convertido a la población colombiana en altamente vulnerable en el desplazamiento forzado y otras formas de vulneración de los Derechos Humanos a través de procesos migratorios, bien sea al interior del país o fuera de él.
En particular las historias individuales de hombres, mujeres, niños y niñas, marcadas por la discriminación, el abandono, la violencia sexual e intrafamiliar, la responsabilidad temprana sobre el sostenimiento familiar, en un contexto de desigualdad y falta de oportunidades y en especial el conflicto armado de nuestro país, empuja a aceptar o a buscar alternativas de supervivencia, en otros lugares, asumiendo dramáticos riesgos del desplazamiento forzado
Así, ante la necesidad poner a salvo sus vidas y la de sus seres queridos y con el anhelo de conseguir “su sueño”, caen “fácilmente” en las redes criminales dedicadas al tráfico humano, o inician procesos migratorios irregulares que las exponen a muchos riesgos, como la explotación sexual, la drogadicción, la delincuencia, hasta llegar a estados de mendicidad.
MOVILIDAD Y DERECHOS HUMANOS: Para superar las dificultades actuales frente a sus proyectos de vida, los colombianos y las colombianas han asumido el imaginario de “una vida mejor” en lugares diferentes a los de su origen. El desplazamiento de colombianos hace que estos asuman riesgos adicionales que en muchos casos atentan contra su dignidad o su integridad y vulneran sus derechos humanos.